Recorrimos la ecoaldea Velatropa

revista_motorNotas

Entrevista Revista Motor
Responden los aldeanos Valentina y Gabriel
Fotografía Bacán


Velatropa es una reserva y centro experimental interdisciplinario en búsqueda de un desarrollo sustentable

Entramos caminando de a poco en Velatropa. Un espacio de vegetación salvaje, un bosque a poquísimos metros de la cancha de River y la inmensa ciudad. ¡Un contraste muy grande! Los pilares abandonados de los pabellones de Ciudad Universitaria que nunca se llegaron a construir llevan pintadas llenas de color y frases que hablan del vivir en comunidad con el otro y la naturaleza. Vemos neumáticos reutilizados donde crecen plantas dispuestos en círculo alrededor de un duomo de caña.

Seguimos caminando y algunos aldeanos nos saludan con buena onda. Comienza la charla. Vemos plataformas aéreas en los árboles y Valentina nos cuenta:

Valentina: Un colombiano daba el taller de anarquitectura arbórea, hay varias construcciones en los árboles.

Revista Motor: ¿Construyen ustedes?
Valentina: Sí, los materiales los conseguimos de los desechos de la ciudad. Podés encontrar una silla para un juguete, una bicicleta o comida. Un punto muy fuerte de la comunidad es reutilizar todo lo que te puedas imaginar.

Intentamos mostrar el exceso en los desechos. ¡La idea es reutilizar todo el tiempo!

Revista Motor: ¿Cómo arrancó Velatropa?
Valentina: Yo estoy hace un año viviendo acá. Esta tierra fue ganada al río con acoplados de tierra y escombros que rellenaron el lugar, y con el tiempo se fue formando lo que es hoy este bosque (con vegetación del lugar y vegetación que fuimos cultivando nosotros). Este lugar fue previsto en la década del ‘60 para construir un pabellón de estudio, pero en la época de la dictadura este proyecto quedó estancado. Fueron momentos de oscuridad. Este pabellón quedó en los cimientos, hoy por hoy ya no es construíble (perdió esa posibilidad con el deterioro del tiempo). Por eso mismo, en el ‘94 vinieron algunos estudiantes de agronomía a ver este lugar y ese año Velatropa empezó como comunidad. Se intentó cerrar el lugar dos veces porque, como en toda ciudad, hay intereses.

Revista Motor: ¿Cultivan lo que consumen?
Valentina: Nosotros cultivamos para tener la experiencia con el espacio verde. Pero todo lo que consumimos no viene de la tierra porque, como les contaba, el origen de este lugar no es una tierra apta para la siembra. No tiene propiedades nutritivas, pero igualmente nosotros tenemos huerta y siembra gracias a un trabajo muy grande a partir del compost de desechos orgánicos.

Se suma Gabriel a la charla, otro aldeano que nos cuenta de la comunidad y sus inicios.

Gabriel: En el 2000 y en el ‘97 se quiso cerrar. Desde el 2007 está Velatropa estable acá. Yo estoy hace unos meses y recopilamos la historia entre todos.

Revista Motor: ¿Cualquiera se puede sumar? ¿Están abiertas las puertas al que quiera participar?
Valentina: Sí. Invitamos a que vengan durante el día y conozcan el lugar, y participen desde adentro. Si se quiere convivir, pedimos que antes vengan durante 15 días para que nosotros también podamos conocer a esa persona. Conocerse no es instantáneo, el grupo lleva un proceso de adaptación muy importante.

Revista Motor: ¿Cómo se toman las decisiones?
Valentina: Es re importante cuidar al grupo porque de allí salen todas las decisiones.

Es una organización horizontal.

Gabriel: Experimentamos el no tener líderes, respetamos mucho el círculo. Comemos juntos, desayunamos juntos, hacemos actividades juntos. Para cualquier decisión necesitamos llegar a un consenso. Que todos estemos de acuerdo. Si no sucede se vuelve a debatir hasta llegar a una propuesta que sea aprobada por todo el grupo.
Valentina:Las reuniones se hacen en luna nueva, luna llena. (Nos manejamos con esos calendarios, conectados con la Pachamama).

Revista Motor: ¿Hay mucha población permanente? ¿Son muchos en el círculo?
Valentina: Entre veinte y treinta personas.
Gabriel: Es difícil de decir… porque el 80% son viajeros. Estamos conformados por miles de personas que pasaron, que van y vienen viajando. Quizá viven un año acá y luego parten a otra ecoaldea, a veces vuelven. Todos aportaron su energía

Revista Motor: ¿Qué es lo que más valoran?
Valentina: La naturaleza, el compartir la vida entre nosotros y con la tierra.
Gabriel: Mostrar una alternativa diferente

Hace poco escuché “esta es la ciudad del futuro”.

Gabriel: Queremos romper estructuras: desde la belleza no priorizamos el tener sino el ser. Personalmente, esta es la sexta ecoaldea en la que vivo, estoy viajando por Argentina y hay muchas ecoaldeas en Latinoamérica. La mayoría están muy alejadas de las ciudades (por ejemplo, en Córdoba hay que caminar 8km).

La particularidad de Velatropa es que está al lado de una ciudad.

Valentina: Lo importante es que nosotros estamos preservando este bosque. Que ustedes puedan caminar acá con estos árboles, que no se convirtió en un espacio de cemento.
Gabriel: Lo que hace que este lugar sea mágico es que es una comunidad internacional, hay chicos de Japón, Alemania, Francia, España, de toda Latinoamérica, de todo el mundo. Gente que viaja con su arte, tocando la guitarra, haciendo macramé, artesanías, malabares, que viaja por todos lados. A la noche armamos fogones haciendo música, bombo, surgen los que cuentan cuentos…
Valentina: ¡Claro! El arte como recreación alternativa a la búsqueda del interés y el egoísmo.
Gabriel: Tenemos un nivel de artistas impresionante, gente que viaja por todo el mundo mostrando en cada pueblito lo que hacen. Es impresionante. Te lo puedo contar pero la idea es vivirlo. Invitamos a la gente a que venga a conocer.
Valentina: Se trata de un centro experimental para que de acá salgan un montón de iniciativas para afuera, para que lleguen a todos. Para los que les gusta mucho, un poco, más o menos, ¡para todos! Uno lo hace para brindarse y compartir.
Gabriel: Antes esto era un basural. Se sacaron toneladas de residuos (no una o dos bolsas, ¡toneladas!). La mayoría se recicló, una gran parte es ahora estructura de construcción (como los ecoladrillos para bioconstrucción).

Revista Motor: ¿Ustedes dan talleres de estos temas?
Gabriel: Los festivales es donde más talleres hay, invitamos a la gente a vivir la experiencia.
Valentina: Son tres días de acampe para quedarse en el bosque y sentir la energía del lugar.

Revista Motor: ¿Cómo es la relación con los estudiantes?
Valentina: ¡Es buena! Es cierto que existen intereses enfrentados y a veces se complica un poco, pero la relación es muy buena desde hace años. El año pasado vinieron estudiantes y profesores de arquitectura y construyeron un vivero. La idea de este lugar es que sea abierto para todos, para que venga cada uno a su manera. Hoy por hoy hay que trabajar más para que sea mayor el interés de los estudiantes que el interés de los políticos. También la cancha de River tiene sus intereses, quieren convertir este espacio en un estacionamiento.

Es una reserva para todos. Los chicos de agronomía la fundaron como “colchón de amortiguación” entre el río y la ciudad.

Valentina: Mucho mejor respirar este aire que te da el verde que respirar el aire de la ciudad y los coches. Se trata de plantearnos si algunas manera de pensar nos hace bien a todos. Si contaminamos el agua, después no te vas a tomar o la nafta del auto, ¡vas a tener que tomar agua limpia!
Valentina: Algunos estudiantes viven acá. Juan se va a recibir de arquitecto y construyó su casa acá. Iván este año se recibe de ingeniero. María Paz estudia arquitectura. Estamos todos unidos. La idea sería que esto desborde de estudiantes.

Los invitamos a vivir la experiencia. Somos activistas, gente de conciencia. Queremos mostrar esta alternativa distinta viviendo la experiencia.

Conocé más

Sitio web de Velatropa


[ Nota publicada en Revista Motor #8 ]

Compartir esta nota

Leer otras notas


Leé la revista completa