“El que no cree en la magia nunca la encontrará”, palabras de Roald Dahl

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Escribe Julieta Vitali


De chocolates, aviones y monstruos que no pueden mojarse

Roald Dahl nació un 13 de septiembre de 1916, este escritor de ascendencia noruega, es conocido por su libro “Charlie y la fábrica de chocolate” escrito en 1964, llevado a la pantalla grande en dos oportunidades: la primera en 1971 por Mel Stuart y la segunda por el xcéntrico Tim Burton en el año 2005.

Pero este libro, no fue producto de la imaginación de un niño goloso que soñaba con igantescas fábricas con alto contenido en cacao. La idea vino de su experiencia directa con la fábrica Cadbury, que enviaba ocasionalmente cajas de productos para que fueran esteados por los pupilos de la escuela Repton en Derbyshire (Inglaterra). Allí, precisamente era donde estudiaba el pequeño Dahl a los trece años. Este joven soñaba con inventar una nueva barra de chocolate que asombraría al mismísimo Señor Cadbury. De todas formas este no fue su primer libro.

Cuando concluyó sus estudios, en 1934, viajó a diferentes lugares como Terranova (Canadá) y Tanzania (África). En 1939 se unió a la Royal Air Force, y habiendo pasado por algunos accidentes que no vienen al caso, se sintió inspirado por unos personajes del folklore de la mencionada fuerza aérea, para escribir su primer libro para niños. Se trataba
de unos seres a los que no se debía mojar bajo ninguna circunstancia:“Los Gremlins”” (1943). Esta historia también fue llevada al cine y de la mano de Walt Disney en 1984. El éxito de estos bichitos fue tal, que hoy en día todos los que nacimos a principios o a mediados de los ’80, los tenemos muy presentes. Incluso, la semana pasada compré un entrañable Gizmo de peluche por internet.

“Roald soñaba con inventar un chocolate que asombrara a la
fábrica Cadbury.”

A este libro le siguieron: el ya mencionado “Charlie y la fábrica de chocolate”, “Jim y el durazno gigante” (1961) y “Matilda” (1988) , todos con su propio largometraje. Roald, en resumen, ha creado algunas de las historias más amadas de la literatura infantil del siglo XX siempre narrando desde el punto de vista de un niño, con adultos como villanos y al menos uno que no lo es y quizá esa mirada de niño que nunca se le olvidó, sea la que le hizo alcanzar el éxito y tener su propia fábrica de sueños.


[ Nota publicada en Revista Motor #0 ]

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