El compostaje doméstico… ¡es muy fácil!

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Escribe Isabel Nazar


¿Cómo empecé a compostar?

Hace un año me mudé sola. Entonces empecé a darme cuenta de la cantidad de basura que producía y, después de una seguidilla de veces que me olvidé o no llegué a tiempo para sacarla, me impresionó el mal olor que adquiría y que dejaba impregnado en el tacho. Yo ya sabía de la existencia del compost, pero recién en ese momento tuve la iniciativa de hacer el mío propio.

¿Qué necesitaba? Dos cosas básicas: separar los residuos orgánicos, y un recipiente suficientemente grande como para ir almacenándolos y darles el tiempo para que lleguen a descomponerse. Lo primero implicó un pequeño esfuerzo de aprendizaje y enseñanza para que todo el que pasara o habitara esta casa prestara atención y cambiara el reflejo automático de tirar todo en un mismo lugar. Lo segundo lo resolví en un primer momento con este recipiente de chapa, tapado con una baldosa.

Funcionó en la medida en que no daba olor, conservaba una buena humedad y de a poco se iban descomponiendo las cosas, pero tenía algunas contras: quedaba un poco chico para la cantidad de restos orgánicos que se producían en la casa, y era difícil utilizar el compost maduro porque, al no tener ninguna división, se mezclaba continuamente con los restos nuevos. Con lo cual decidí hacer una pequeña inversión y comprar una compostera, por supuesto hecha con materiales reciclados (“T-Plak” en este caso).

“Los residuos orgánicos son el 50% de la basura.”

La nueva compostera tiene dos divisiones y tres niveles. Cuando se llena el primero, se mueve la primer bandeja divisora para que pase al segundo nivel. Una vez que se volvió a llenar el primer nivel, se mueven nuevamente las bandejas, empezando por la segunda para que caiga el contenido del nivel intermedio al cajón ubicado en la parte inferior. Yo recién hace un mes que la tengo, así que les debo el final del cuento porque todavía no tuve la experiencia de completar el ciclo en esta nueva compostera.

Lo que va

Restos orgánicos de origen vegetal, por ejemplo, cáscaras y restos de frutas y verduras, yerba, café, saquitos de té, cáscaras de huevo, hojas, ramas y flores secas.

Sólo en pequeñas cantidades

– Pañuelos de papel y servilletas sin impresiones.
– Cáscaras de cítricos o ananá.
– Papas podridas o germinadas.
– Cenizas (espolvoreadas y prehumedecidas).

Tiempo estimado

Aproximadamente 4 meses en adelante.

Consejos útiles

La comportera siempre tiene que estar tapada y es mejor si la podés ubicar a la sombra. Ayuda a apresurar el proceso de descomposición que cortes en pedazos los restos grandes que vayas a meter. Así y todo, hay algunos restos que tardan
más en descomponerse y que podemos volverlos al principio del ciclo (nivel superior en el caso de mi compostera) para darles el tiempo necesario.
Conviene que los residuos húmedos siempre queden cubiertos por una capa de tierra, tanto por el tema de los bichos como para facilitar el proceso de descomposición.

Son muy importantes la humedad y la aireación para un correcto proceso de descomposición, y para que los organismos encargados puedan vivir, especialmente si tenés lombrices californianas. Con lo cual, si ves que la mezcla está seca, va a ser necesario que lo riegues. Además, en el caso de que hagas el compost en cajoneras o recipientes como yo, deberán tener orificios de ventilación. Las lombrices californianas son famosas por su voracidad, así que agregarlas a la mezcla también ayuda a acelerar el proceso.

Lo que obtenés

Una “tierra” homogénea de color oscuro que sirve de abono para tus plantas. Sólo tenés que colocar una capa de compost en la superficie del cantero o maceta, y con la lluvia, riego y el correr de los días éste va a ir nutriendo las plantas y se va a ir integrando al suelo. Yo lo estoy haciendo con el compost ya maduro de mi anterior tacho-compostera y los resultados son impresionantes!



Ventajas de compostar

– Obtenés abono para tus plantas.
– Reducís la contaminación y cuidás el medio ambiente, principalmente al evitar que estos residuos sean recogidos, trasladados y enterrados en un basural o quemados. Además, facilita la separación del resto de los residuos reciclables al no mezclarlos y ensuciarlos con residuos húmedos.


[ Nota publicada en Revista Motor #0 ]

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